martes, 27 de septiembre de 2011

El síndrome del profesor de idiomas


No sé si es un síndrome en sí pero últimamente empiezo a convencerme de que es algo crónico. Me refiero a esa obsesión que solemos desarrollar no pocos profesores de idiomas y que consiste en una especie de síndrome de Diógenes aplicado a la enseñanza. O lo que es lo mismo, recolectar cualquier cosa que caiga en nuestras manos porque creemos que nos puede servir para usarlo en clase.

No recuerdo cuándo empecé a desarrollarlo, pero no hay día que no guarde algo “por si acaso”: noticias de periódicos para debatir en clase, textos para trabajar diferentes temas o argumentos gramaticales y, lo que más me gusta, juegos. Cada vez que me reúno con amigos en alguna casa y acabamos jugando a algo me apunto el juego para aplicarlo de alguna forma en clase. Y es que la inspiración te puede llegar en cualquier momento y situación, lo que no tengo tan claro es dónde acabaré almacenando tanto fruto de la inspiración. Eso sí, mientras siga teniendo espacio, seguiré dando rienda suelta a mi “síndrome”, que me saca de muchos apuros a la hora de preparar las clases y es un vicio muy sano y muy útil.

6 comentarios:

  1. Me identifico totalmente, papelitos de colores, folletitos, paquetes de galletas,...una pena

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  2. Tickets de comercios, catálogos y folletos, cartas de bares (eso sí, se las pido al mozo!!), tarjetas de subte, sobres de azúcar (los temáticos, con fotos de diferentes lugares de la ciudad), carteles con mensajes de perritos perdidos, volantes con ofertas, etiquetas de productos...

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    1. jeje totalmente. ¡La lista no tiene fin! :D

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    2. coincido con vos!tengo mucho material acumuladoooo! jajajaja

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  3. somos acumuladores, cuando menos lo acordamos estamos realizando más material para otras clase.

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